viernes, 14 de mayo de 2010

De Google bombs y hashtags. Una visión sobre la Web de hoy

Hace tiempo -en el mundo actual 20 años es harto- Google es el líder, de facto, en decidir qué es relevante o no en la web. Desde que esto es así los desarrolladores han tenido en cuenta, al momento de publicar un sitio web, qué tan amigable es éste con el gigante de las búsquedas.

La forma en indicar la relevancia de un contenido, si bien es secreto, es por todos conocido que considera factores técnicos relativos a la construcción del sitio: contenido escrito y estructurado semánticamente con HTML, la accesibilidad de dicho contenido, entre otros aspectos. Es un algoritmo creado por ingenieros que, en terminos sencillos, lee una página y a partir de esa lectura establece su relevancia en determinados tópicos. Es un proceso de máquina a máquina, entendible entre máquinas.

El problema es que este algoritmo no es capaz de discriminar la intencionalidad de un contenido, para él el contenido es un byte almacenable y punto y si concuerda con una búsqueda es relevante. No hay espacio para lecturas entre líneas. No está en sus orígenes (a lo mejor la intención sí) el considerar factores sociales tales como gustos, preferencias, conductas,  ideologías, religiones entre otros, en la determinación de dicha relevancia.

Todo lo que nos hace e importa como humanos queda fuera.

Considerando lo "inhumano" del algoritmo es que aparece una falla al proceso en que Google cataloga contenido. Esta falla es conocida como Google bomb la cual le ha dado más de un dolor de cabeza. Una Google bomb consiste en forzar mediante diversas técnicas el resultado de una búsqueda. Esto puede ser usado tanto negativa como positivamente. Google trabajó en esto y aminoró sus efectos, pero...

Lo anterior confirma lo planteado: para el algoritmo de Google el usuario no es "el" factor que determina la relevancia de un contenido, no es confiable, debe quedar fuera. Cuando el usuario quiere participar en dicho proceso es excluído y considerado como un bug.

Actualmente, con el auge de las llamadas "redes sociales", el usuario ha tomado un papel de importancia en el proceso de dar relevancia al contenido publicado. El usuario escribe en un blog sobre un tema, opina y vota  en otro, en Facebook genera Grupos, en Twitter opina que tanto le gustó tal o cual cosa en 140 caracteres.

Este último incorporó una forma de dar relevancia a un tópico por medio de los hashtag. La diferencia con Google es que aquí sí cuentan los factores sociales descritos anteriormente. Acá el usuario tiene un poder de dar relevancia a un tema o contenido, positiva o negativamente, basado en sus gustos, preferencias y un largo etcétera. La relevancia es decisión del usuario, no de un algoritmo.

Twitter deja que el usuario hable amplificando su voz.

Esto supone, y así se está comprobando, un cambio en la forma de mirar a la web. Las redes sociales ya no son simples páginas o sitios web, son una estructura nueva, un cuerpo que crece dentro de otro. Este cambio es radical y como desarrolladores NO debemos estar indiferentes.

En mi opinión debemos considerar:
  • Lo social: cada vez es mayor la cantidad de personas que acceden a Internet. Esta ya no es vista como "un lugar para expertos", ahora pueden participar y acceder a ella cualquier ciudadano de a pie. Esto tiene un impacto en como nos relacionamos e interactuamos con el mundo real. La usabilidad adquiere un papel de suma importancia, porque la Web al dejar de ser "un lugar para expertos" debe ofrecer formas de interacción con cualquier tipo de usuario. También, y no menos importante, debemos tener claro a quién queremos llegar. Si bien es cierto no es exigible ser, además de desarrolladores, sicólogos o sociologos, sí debemos tener por lo menos una noción básica de lo que abordan estas diciplinas, sobretodo las herramientas de análisis que permiten establecer conductas individuales y colectivas.
  • Lo económico: se abren nuevos mercados y formas de hacer negocios. Este aspecto da para mucho y por lo mismo no lo abordaré en esta ocasión. Lo que sí les puedo decir es que el olfato de emprendedor hay que tenerlo afinado al máximo.
  • Lo tecnológico: la tecnología para desarrollar plataformas para la web ha evolucionado a la par que aparecen nuevas necesidades. Ya no basta con acceder a la web desde el computador de la casa, ahora necesitamos acceder de cualquier parte desde nuestros móviles o del aparato que sea. Los desarrolladores ahora más que nunca deben ser "multidisciplinarios" y olvidarse de que el software está hecho sólo para computadores. Ya no hay límites.
  • El contenido: Siempre, nunca lo olviden, es lo más importante. Las prácticas de SEO deben evolucionar y considerar al usuario no sólo por lo que pueda ingresar en una caja de búsqueda. Debe considerar sus reales necesidades y ayudar a resolverlas. Los expertos en SEO ya no deben estar al final de la cadena productiva. Deben ser parte implícita de ella.
Los historiadores siempre dicen que la única constante es el cambio y que la riqueza humana consiste en adaptarse a ella. La web como producto humano no está ajeno a esto.

No lo olvidemos.

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